Camilo Cienfuegos, uno de los comandantes más populares de la Revolución cubana, desapareció el 28 de octubre de 1959 a bordo de una avioneta Cessna 310 que salió de Camagüey hacia La Habana. Nunca se encontraron restos del avión ni de sus tres ocupantes. La versión oficial habla de un accidente en el mar por mal tiempo; sus críticos sostienen que fue eliminado. Más de sesenta años después, no hay pruebas concluyentes de ninguna de las dos versiones.
- Nació
- 6 de febrero de 1932, La Habana
- Desapareció
- 28 de octubre de 1959, a los 27 años
- Avión
- Cessna 310, matrícula FAR-53
- Ruta
- Camagüey → La Habana
- A bordo
- Camilo, el piloto Luciano Fariñas y el escolta Félix Rodríguez
- Restos hallados
- Ninguno
El hombre del sombrero alón
Camilo Cienfuegos Gorriarán nació el 6 de febrero de 1932 en el barrio habanero de Lawton, hijo de Ramón Cienfuegos y Emilia Gorriarán, emigrantes españoles de ideas anarquistas y republicanas. Creció en una familia humilde, pasó un semestre por la Academia de Bellas Artes San Alejandro —la dejó por falta de dinero— y trabajó como dependiente en una tienda de ropa.
Como tantos cubanos pobres de su generación, probó suerte en Estados Unidos: fue obrero y camarero hasta que lo detuvieron y lo deportaron a Cuba. En 1956 llegó a México, donde Fidel Castro preparaba la expedición del yate Granma. Fue de los últimos en ser aceptados entre los 82 hombres que desembarcaron en Cuba en diciembre de ese año.
Sobrevivió al desastre del desembarco y a los primeros meses en la Sierra Maestra. En abril de 1958 ya era comandante, y a finales de ese año dirigió el cerco de Yaguajay, una de las victorias que precipitaron la huida de Fulgencio Batista el 1 de enero de 1959. Desde entonces lo llamaron «el Héroe de Yaguajay».
Con su barba, su sombrero alón y su sonrisa, Camilo se convirtió en el rostro más querido de la revolución triunfante. No era un orador ni un ideólogo: era cercano, bromista y valiente, y la gente lo sentía como uno de los suyos.
Octubre de 1959: la renuncia de Huber Matos
Diez meses después del triunfo, la revolución empezaba a mostrar fracturas. El 19 de octubre de 1959, el comandante Huber Matos, jefe militar de la provincia de Camagüey, envió una carta de renuncia a Fidel Castro en la que denunciaba la creciente influencia comunista en el gobierno.
Fidel lo acusó de traición y encargó su arresto a Camilo. El 21 de octubre, Camilo llegó a Camagüey y detuvo a Matos sin violencia. Según el propio Matos en sus memorias, Cómo llegó la noche, Camilo le trató con respeto. Matos fue juzgado y condenado a 20 años de prisión, que cumplió íntegros.
Ese episodio es clave para entender las sospechas posteriores: una semana después de cumplir aquella orden, Camilo había desaparecido.
El último vuelo
El 28 de octubre de 1959, poco después de las seis de la tarde, Camilo despegó de Camagüey rumbo a La Habana en una avioneta bimotor Cessna 310 de las Fuerzas Armadas, matrícula FAR-53. Lo acompañaban el piloto, primer teniente Luciano Fariñas Rodríguez, y su escolta, Félix Rodríguez.
El avión nunca llegó. No hubo llamada de auxilio registrada ni se encontró jamás un solo resto: ni fuselaje, ni cuerpos, ni manchas de combustible.
La búsqueda
El gobierno organizó una de las mayores búsquedas de la historia de Cuba. Durante unos quince días participaron decenas de aviones —el propio Fidel Castro y el Che Guevara volaron en algunos de ellos—, barcos pesqueros, soldados y brigadas de civiles. Naves estadounidenses también rastrearon zonas cercanas a las Bahamas y Cayo Hueso.
No apareció nada. A mediados de noviembre, Fidel Castro dio por perdido a Camilo y decretó duelo nacional.
La versión oficial
Según el gobierno cubano, la avioneta se desvió de su ruta por el mal tiempo, cayó al mar y desapareció sin dejar rastro. Es la versión que se enseña en las escuelas de Cuba, donde cada 28 de octubre los niños lanzan flores al mar en homenaje a Camilo.
Las preguntas sin respuesta
Desde el primer momento, la versión oficial dejó dudas que nunca se han aclarado:
- El tiempo. El comunicado oficial habló de mal clima, pero distintos investigadores y testimonios sostienen que esa tarde no había condiciones capaces de derribar un avión.
- Ningún resto. Es inusual que un avión caído cerca de la costa no deje ni un fragmento flotando.
- El momento político. Camilo desaparece justo después de arrestar a Matos, en plena purga de los sectores moderados de la revolución.
- Las muertes posteriores. Críticos del gobierno señalan que varias personas relacionadas con el caso murieron de forma violenta en los meses siguientes, entre ellas el capitán Cristino Naranjo, ayudante de Camilo, abatido a tiros en noviembre de 1959.
Las teorías
1. Accidente. Es la versión oficial y la que sostienen quienes creen que el piloto, con poca experiencia en vuelo nocturno, se desorientó y cayó al mar. Un memorando de la CIA de 1967 recoge que el Che consideraba que fue un accidente.
2. Derribado en el aire. Una de las hipótesis más difundidas afirma que un caza Sea Fury despegó poco después que la avioneta y la derribó. Algunos testigos dijeron haber visto una explosión en el cielo. Nunca se ha presentado prueba material.
3. Eliminado en tierra. Otra versión sostiene que Camilo nunca llegó a volar, o que el avión aterrizó en otro lugar y que fue asesinado. Tampoco hay pruebas que la confirmen.
Quienes apoyan las dos últimas teorías señalan a Fidel o a Raúl Castro como beneficiarios de la desaparición de un líder con más carisma popular que ellos. Huber Matos, desde la cárcel y luego en el exilio, repitió que estaba convencido de que a Camilo «lo mataron», aunque admitía no saber cómo.
El silencio del Che
El Che Guevara y Camilo eran amigos íntimos desde la Sierra Maestra. El Che le dedicó su libro La guerra de guerrillas —Camilo, escribió, debía haberlo leído y corregido «cuando otro destino intervino»— y llamó Camilo a uno de sus hijos. Sin embargo, nunca cuestionó en público la versión oficial. Para unos, prueba de que creía en el accidente; para otros, de que en la nueva Cuba ciertas preguntas ya no se podían hacer.
Camilo, entre el mito y el misterio
Más de sesenta años después, la desaparición de Camilo Cienfuegos sigue siendo uno de los grandes enigmas de la Revolución cubana. El régimen lo convirtió en símbolo —«Camilo vive en el pueblo»— mientras el expediente técnico del vuelo nunca se ha hecho público.
Lo único seguro es lo que no se encontró: ni el avión, ni los cuerpos, ni una explicación que convenza a todos.
En nuestro documental repasamos los hechos, los testimonios y las contradicciones del caso minuto a minuto.