El presidente que nunca mandó
En 1952, para aparentar una democracia, Rafael Leónidas Trujillo colocó en la presidencia a su hermano menor, Héctor Bienvenido. Era general, disciplinado, callado y absolutamente leal. Todas las decisiones seguían pasando por “El Jefe”.
La salida
En 1960, con la presión internacional en aumento contra el régimen, Héctor dejó la presidencia y lo sustituyó Joaquín Balaguer. Tras el asesinato de su hermano en 1961, la familia salió del país.
El final
Vivió sus últimos años lejos de la política, en Miami. Murió en 2002, casi olvidado incluso en su país. Fue un presidente sin una sola decisión propia que recordar.