El poder
Tiburcio Carías Andino asumió la presidencia de Honduras en 1933 en medio de una crisis política y económica. Prometió orden y terminó instalando una de las dictaduras más largas de Centroamérica. Modificó la Constitución para extender su mandato, persiguió y exilió a líderes liberales, encarceló a críticos y censuró la prensa.
La estabilidad de esos años se apoyó en acuerdos con las compañías bananeras estadounidenses.
La salida
En 1949, ante presiones internas y externas, dejó el poder sin ser derrocado y se retiró a la vida privada, protegido por un país moldeado a su imagen.
El final
Murió en diciembre de 1969 en Tegucigalpa. Sin juicios, sin exilio, sin persecución. Para sus seguidores, el hombre que dio paz a Honduras. Para sus detractores, el símbolo de un país congelado en el autoritarismo.